La rosaleda en mayo
Una rosaleda de uno de los elementos paisajíscos más conocidos y recurrentes. Suelen ser simples de cuidad y el resultado es simplemente espectacular, tanto en color como en olor.
El truco está en darle un sitio predominante en el jardín, para lucir rosas, no muy lejos de la casa para poder aprovechar el olor desde alguna ventana cercana, y sobre todo, buenas rosas.
En mi caso me he dacantado por una zona de 4 metros cuadrados, rodeada con un border de boj (buxus sempervirens), dotado con riego por goteo al pie de cada uno de los rosales (goteros con microtubo de 4mm).
Para evitar malas hierbas, lleva malla antihierbas de trama fina y corteza de pino por encima. Esto no evitará que se escape alguna que otra mala hierba, pero las reduce casi en su totalidad.

He mezclado los colores Rosa pálido, rojo, amarillo, crema, etc. Con el fondo de la corteza de pino oscura se crea un cromatismo muy agradable.
Las rosas están plantas bastante cerca las unas de las otras y aunque parezca mentira no crea ningún problema.
Rosa Austin Eglantyne (rosa inglesa antgigua)
Una meilland de cuyo nombre no me acuerdo

y otras de injerto casero

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